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El lenguaje que usan médicos y revistas especializadas para hablar de la dependencia tiene un efecto real sobre los pacientes

Las revistas especializadas y los profesionales de la medicina tienen la responsabilidad de facilitar una comunicación clara y que beneficie a los pacientes. Un lenguaje impreciso puede dar lugar a malentendidos y referirse al paciente con expresiones del tipo "abusador de sustancias" provocan estigma y alejan al paciente de la terapia.

Willem Scholten, Olivier Simon, Icro Maremmani, Lukas Radbruch, Chris Wells, | Fuente original: http://idpc.net/ | 17/05/2017 13:37:50 GMT

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Nota: artículo original publicado en http://idpc.net

La elección del lenguaje puede impedir el acceso a los medicamentos tanto para el tratamiento del dolor como para la dependencia de los opiáceos. Referirse a una persona como "abusador de sustancias" en lugar de "una persona con trastorno por uso de sustancias" evoca el estigma y hay evidencia de que reduce el acceso de los pacientes al tratamiento apropiado.

Por otra parte, la terminología imprecisa puede dar lugar a malentendidos sobre la naturaleza del tratamiento del dolor y la gestión del trastorno por uso de sustancias. A su vez, los políticos y administradores establecen políticas irracionales de salud pública y los pacientes deciden no tomar sus medicamentos.

En muchos países las barreras para acceder al tratamiento del dolor y al tratamiento de la dependencia de opiáceos son enormes, pero a la vez el uso no médico de sustancias psicoactivas y el dolor moderado y severo no tratado se consideran prioridades de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una terminología clara, inequívoca y no estigmatizante como una forma de asegurar el acceso a medicamentos controlados.

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Comentarios

  1. Xavier Ferrer 17/05/2017 21:11:02

    Me he ido a la publicación original de la OMS, que versa sobre la necesidad de mantener un equilibrio entre el control de sustancias fiscalizadas y al tiempo asegurar la disponibilidad de las mismas para sus importantes y numerosos usos apropiados. Me llama la atención el que, en una línea ya conocida de la OMS, se insiste en evitar el término ADICCIÓN y la denominación de ADICTO, por sus connotaciones estigmatizadoras y peyorativas (hace ya muchos años que se recomendó sustituir ese término por el de dependencia, como figura en la CIE). Sin embargo, estamos asistiendo a una banalización y "revival" del vocablo, utilizado incluso para definir supuestas dependencias, como las de las compras o la actividad sexual, en cuya conceptualización no existe ni mucho menos consenso. Recomiendo la lectura o al menos hojear el informe de la OMS, que tiene una versión en español. Saludos