Nota: artículo publicado en infosalus.com 

Las drogas psicodélicas también pueden tener poderes que alteren la mente en el sentido físico. Un nuevo estudio, publicado este martes (día 12) en la revista ‘Cell Reports’ descubrió que las drogas psicodélicas, específicamente DOI, DMT y LSD, pueden cambiar las células cerebrales en ratas y moscas, haciendo que las neuronas tengan más probabilidades de ramificarse y conectarse entre sí. El trabajo respalda la teoría de que los psicodélicos podrían ayudar a combatir la depresión, la ansiedad, la adicción y el trastorno por estrés postraumático.

“Estos son algunos de los compuestos más poderosos conocidos por afectar a la función cerebral, es muy obvio para mí que debemos entender cómo funcionan”, dice el autor principal, David E. Olson, profesor asistente en el Departamento de Química y el Departamento de Bioquímica y Medicina Molecular en la Universidad de California, Davis, Estados Unidos.

La idea de que la depresión proviene de la química cerebral desequilibrada sigue siendo popular, pero estudios recientes han revelado evidencia de que la depresión se manifiesta como cambios estructurales en los circuitos cerebrales o atrofia en partes del cerebro. Esto no significa que las neuronas mueran durante la depresión, sino que as neuritas se retraen. Las neuritas son las secciones (axones o dendritas) de una neurona que se proyectan para cerrar la brecha entre dos neuronas en la sinapsis para facilitar la comunicación.

“Una de las características de la depresión es que las neuritas en la corteza prefrontal, una región clave del cerebro que regula la emoción, el estado de ánimo y la ansiedad, tienden a marchitarse”, dice Olson. Estos cambios cerebrales también aparecen en casos de ansiedad, adicción y trastorno de estrés postraumático.

En su artículo, Olson y sus colegas probaron los psicodélicos de las clases de anfetaminas, triptamina y ergolina. Tanto en tubos de ensayo como en experimentos con animales, los psicodélicos mostraron cambios funcionales y estructurales como los promovidos por la ketamina en las neuronas corticales. Los psicodélicos aumentaron tanto la densidad de las espinas dendríticas como la densidad de las sinapsis. Algunos psicodélicos probados, incluido el LSD, demostraron ser más potentes y eficaces que la ketamina para promover el crecimiento de las neuritas.

Los investigadores no hicieron ningún experimento humano, pero los experimentos en vertebrados e invertebrados mostraron que los psicodélicos producían efectos similares en todas las especies. Esto indica que los mecanismos biológicos que responden a los psicodélicos se han mantenido igual a lo largo de eones de evolución y que los psicodélicos probablemente tendrán los mismos efectos de crecimiento cerebral (plasticidad neuronal) en los humanos.

Olson y sus colegas también se propusieron probar cómo estos psicodélicos promovieron la plasticidad neuronal, lo que significa que exploraron qué vías biológicas activan los psicodélicos que conducen al crecimiento neuronal. Anteriormente, se demostró que los efectos de la plasticidad neuronal de la ketamina dependen de una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).

Hacia posibles tratamientos para la depresión

Cuando los investigadores bloquearon la señalización de BDNF, los psicodélicos perdieron su capacidad de promover el crecimiento de neuritas. BDNF se une a un receptor, llamado TrkB, que es parte de una vía de señalización que incluye mTOR, que se sabe que juega un papel clave en la producción de proteínas necesarias para la formación de nuevas sinapsis.

Cuando los investigadores experimentaron inhibiendo mTOR, también bloquearon por completo la capacidad de los psicodélicos de promover el crecimiento de neuritas. Olson cree que identificar las vías de señalización en juego en los cambios cerebrales inducidos por psicodélicos ayudará a futuras investigaciones para identificar compuestos que podrían desarrollarse para tratamientos de depresión.

“Si comprendemos completamente las vías de señalización que conducen a la plasticidad neuronal, podríamos apuntar a nodos críticos a lo largo de esas vías con medicamentos que son más seguros que la ketamina o los psicodélicos”, dice Olson. Aunque la mayoría de los psicodélicos no se consideran adictivos de la misma manera que la cocaína, sí producen alucinaciones. Olson no espera que los psicodélicos se conviertan en medicamentos recetados para la depresión. “Pero un compuesto inspirado en los psicodélicos podría serlo”, añade.