La Casa Blanca anunció este lunes una nueva iniciativa que se aplicará de forma piloto en 15 estados y pretende dar prioridad al tratamiento de los adictos a la heroína, cuyo consumo se ha incrementado en los últimos años en gran parte de Estados Unidos, junto con las muertes por sobredosis.

El director de Política Nacional para el Control de Drogas, Michael Botticelli, explicó en un comunicado que el plan está dotado con un total de 13,4 millones de dólares que se destinarán a las llamadas Áreas de Alta Intensidad de Tráfico de Drogas (HIDTA, en inglés).

En particular, 2,5 millones de dólares irán a financiar una nueva Estrategia de Respuesta a la Heroína, que se centra en el tratamiento de los adictos frente a su criminalización y persecución judicial y en la que trabajarán, de forma coordinada, agentes de inteligencia y expertos en salud.

Según la Casa Blanca, en cada una de las áreas donde se aplicará este programa piloto habrá un coordinador de salud pública que supervisará los informes sobre casos de sobredosis y emitirá las “alertas pertinentes” a las autoridades en relación con lotes peligrosos de heroína u otras amenazas vinculadas con esta droga.

La labor de ese coordinador generará “una rápida respuesta de salud pública” para distribuir el medicamento Naloxone, que permite revertir en el cuerpo el efecto de la sobredosis en casos de emergencia.

En cada área habrá, además, otro coordinador de seguridad pública, encargado de garantizar apoyo cuando sea necesario y de que la información de inteligencia llegue a las autoridades policiales “para permitir la interrupción del suministro de heroína”, de acuerdo con la Casa Blanca.

Asimismo, se pondrá en marcha un programa sobre la adicción a la heroína y los opiáceos para capacitar a agentes rurales y municipales, y a los equipos de emergencia que no tengan experiencia en el manejo de casos de este tipo.

Serán cinco las áreas regionales HIDTA donde comenzará a aplicarse esta Estrategia de Respuesta a la Heroína: los Apalaches, Nueva Inglaterra, Filadelfia/Camden, Nueva York/Nueva Jersey y Washington/Baltimore.

Dentro del plan total de más de 13 millones de dólares para las HIDTA, se destinarán 1,3 millones a programas en la frontera suroeste con México, teniendo en cuenta los “desafíos únicos” de la zona, con el objetivo de reducir el flujo de drogas como la heroína, prevenir su consumo y mejorar la investigación contra las organizaciones criminales trasnacionales.

Esta nueva estrategia “demuestra un fuerte compromiso para hacer frente a la epidemia de heroína y prescripción de opiáceos como un problema tanto de salud como de seguridad pública”, comentó Botticelli.

La tasa de muertes por sobredosis de heroína en Estados Unidos se multiplicó casi por cuatro entre 2002 y 2013, cuando era de 2,7 por cada 100.000 personas, según datos recientes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).

Además, entre 2011 y 2013 unas 663.000 personas admitieron haber consumido heroína en el último año, frente a la cifra de 379.000 registrada entre 2002 y 2004, de acuerdo con los CDC.

Las repentinas muertes, ambas a causa de la heroína, del oscarizado actor Philip Seymour Hoffman en 2014 y del joven intérprete Cory Monteih, estrella de la serie “Glee”, pocos meses antes ayudaron a empezar a crear conciencia sobre el alarmante aumento del consumo de esta droga y de sobredosis en Estados Unidos.

A mediados de 2014, el Gobierno del presidente Barack Obama lanzó un plan que persigue, entre otras cosas, ampliar el acceso al medicamento Naloxone y aumentar la información al público sobre los riesgos de muerte por consumo excesivo de heroína y sustancias opiáceas.

Asimismo, el Gobierno está trabajando con los estados para fomentar la aprobación de leyes conocidas como de “buen samaritano”, que dan garantías a los ciudadanos que duden de si ayudar o no a un adicto que haya tenido una sobredosis por temor a ser procesados por posibles lesiones no intencionadas o por la muerte del sujeto.

En febrero pasado, la Casa Blanca anunció la inclusión de una partida de 133 millones de dólares en su plan de presupuesto federal de 2016 para combatir la creciente adicción a narcóticos y medicamentos, y prevenir las muertes por sobredosis.